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¿Frío o calor frente a una lesión?

La decisión depende del tipo de lesión frente a la que nos encontremos. Ante una lesión aguda o la reagudizacion de una lesión antigua, el frío es el tratamiento de elección ya que es un efectivo analgésico, antiinflamatorio, antiespasmódico y puede minimizar el daño secundario del tejido, mejor si es combinado con reposo, elevación del miembro afectado por encima del nivel del corazón para garantizar un mejor retorno venoso y drenaje linfático y compresión de la zona con vendaje, además tiende a ser más fácil de aplicar en el domicilio. Esta puede aplicarse inmediatamente después de ocurrida la lesión y de forma regular en las siguiente 24 a 48 horas, cada aplicación debe ser por 10 a15 minutos y puede repetirse cada 2 a 3 horas, también puede aplicarse posteriormente en etapas más avanzadas donde usualmente es alternado con calor.

Entre las contraindimageicaciones para aplicar frío local están la hipersensibilidad al frío, el Fenómeno de Raynaud, eritema, urticaria y hemoglobinuria por frío, entre otros. En lesiones crónicas esta indicado el uso de calor. Se tiende a asociar al calor superficial con aumento del riego sanguíneo, pero tiene un efecto reducido en los músculos y vasos sanguíneos profundos, teniendo un mayor efecto a nivel superficial.

Entre sus efectos está el aumento del metabolismo de los tejidos acelerando así el proceso de cicatrización, aumento del riego sanguíneo, aumento de la elasticidad del tejido facilitando la elongacion y tratamiento de adherencias y contracturas siempre y cuando se trate de tejidos superficiales, tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias en lesiones crónicas. Debe aplicarse por un periodo de 20 a 30 minutos. Entre sus contraindicaciones están la disminución de la sensibilidad, inflamación aguda o edema entre otros.

 

Por: Ileana Sánchez