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De qué hablo cuando hablo de correr

de que hablo cuando hablo de correr

El escritor y corredor japonés Haruki Murakami describe en su libro las sensaciones, sentimientos y percepciones muy particulares del mundo de los runners. En nuestra sección de Libros Corre + te damos algunas claves

Hay universos que, inexplicablemente, se cruzan. Por ejemplo, cuando un reconocido escritor es a su vez un irreductible corredor, de esos que se tragan el asfalto, ya no en decenas, sino en centenas de kilómetros. Haruki Murakami uno de los hombres de letras más reconocidos actualmente en Japón es también un ultramaratonista, “vicioso” de las carreras. Ambas pasiones las puso de manifiesto en su libro: “De qué hablo, cuando hablo de correr” que encontramos en su versión en español editada por Tusquets Editores. En este libro, el autor describe sus vivencias y sensaciones como corredor, sus experiencias en entrenamientos y carreras populares, la influencia del running en su profesión de escritor y los paralelismos entre ambas dedicaciones.
En el Blog: “La República del Running”, el autor José Manuel González Pacheco, hace un resumen interesante de las ideas de este libro.

Correr es parte de nuestra vida
Murakami explica muy bien como el running se inserta en la vida de los corredores afirmando que: “correr a diario es vital, de modo que no puedo aflojar o dejarlo sólo porque esté ocupado. Si tuviera que dejar de correr sólo porque estoy ocupado, sin duda no podría correr en mi vida”. La filosofía del runner queda también expresada cuando Murakami reconoce que: “el acto de correr fue integrándose en mi ciclo vital hasta formar parte de él, igual que las tres comidas diarias, el sueño, las tareas domésticas o el trabajo”.

¿Contra quién competimos?
Es común cuando hacemos una carrera y nos encontramos con alguien que no está involucrado con este ambiente te pregunte: ¿ganaste? , ¿en qué posición quedaste?. Por supuesto la sonrisa viene como acto seguido y luego la explicación de una de las premisas de este deporte: para la gran mayoría, la competencia es contra nosotros mismos. Murakami en el libro que estamos citando lo describe muy bien cuando afirma: “no me preocupa en exceso si gano o me ganan. Me interesa más ver si soy o no capaz de superar los parámetros que doy por buenos” o como “si uno prueba a correr un Maratón se da cuenta de ello: a los corredores de fondo no les importa demasiado que otro corredor les supere o superar a otro durante la carrera. Porque si hay un contrincante al que debes vencer en una carrera de larga distancia, ése no es otro que el tú de ayer” (…) Los tiempos individuales, el puesto en la clasificación, tu apariencia, o cómo te valore la gente, no son más que cosas secundarias. Para un corredor como yo, lo importante es ir superando, con sus propias piernas y con firmeza, cada una de las metas”.

Mente y cuerpo
¿Qué pensamos cuando corremos? Algunos van cantando la canción que están escuchando en su reproductor MP3, otros van disfrutando el paisaje, alguno escucha sus pasos y su respiración, muchos resuelven problemas matemáticos relacionados con los kilómetros recorridos o por recorrer, hay quien simplemente no piensa en nada. Al respecto, el autor de “Qué hablo cuando hablo de correr” afirma: “para ser franco, no consigo recordar bien en que he venido pensando hasta ahora mientras corría. (…), realmente casi nunca pienso en nada serio. Este es un ejemplo de cómo el running es una herramienta para liberar la mente, ordenar ideas y disminuir el estrés diario”.
El cuerpo, luego de muchos kilómetros de “rosca” se reciente. Pero es como un parto, luego del nacimiento de su hijo a una madre se le olvida lo mucho que le dolió traerlo al mundo. Haruki Murakami asegura cómo: “poco después de dejar de correr, todo lo que he sufrido y todo lo miserable que me he sentido se me olvida, como si jamás hubieran sucedido, y ya vuelvo a estar decidido a hacerlo mejor la próxima vez. Precisamente como estas pruebas son duras, y porque nos atrevemos a arrostrar esa dureza, es por lo que podemos experimentar la sensación de estar vivos”.