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Una hora contra la obesidad infantil

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  Un reciente estudio realizado en Cambridge, Inglaterra, demuestra como una hora de actividad física al día es el mejor antídoto contra la obesidad infantil

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según la página oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. En estadísticas de la OMS  se registraban 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones vivían en países en desarrollo.

Una de las peores consecuencias es que los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles. Por consiguiente hay que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil.

Sin embargo, hay buenas noticias. Según una reciente investigación publicada en el Reino Unido, aunque los niños pasaran todo el  día en un sofá  viendo TV o jugando videos, si realizan una hora de actividad física  tienen una buena dosis de prevención cardiovascular.

El estudio halló que los niños y adolescentes que hacían más ejercicio físico de moderado a vigoroso al día que sus pares tenían mejores niveles de colesterol, presión arterial y peso, lo que es importante para la salud a largo plazo.

“Los padres, escuelas e instituciones deben facilitar y fomentar la actividad física de una intensidad al menos moderada en todos los niños, y preocuparse menos del tiempo total que pasan siendo sedentarios, por lo menos en relación con estos factores de riesgo cardiovascular”, señaló el autor del estudio Ulf Ekelund, líder de grupo del Programa de Epidemiología de la Actividad Física del Instituto de Ciencias Metabólicas de Cambridge, Inglaterra.

“Demostramos que unos mayores niveles de actividad física de una intensidad al menos moderada (equivalente a caminar a paso vivo) se asocian con la mejora de muchos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, independientemente de la cantidad de tiempo que estos niños pasan siendo sedentarios”, aseguró.

¿Qué tal si los padres damos el ejemplo a nuestros hijos con un estilo de vida más sano?