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Sal de la rutina y corre con tu perro

woman-running-with-dogCorrer con tu perro te da la oportunidad  de incrementar el lazo emocional que ya te une a tu mascota y es mucho más divertido que una simple caminata o paseo. Un perro ejercitado y tras haber liberado energía después de recorrer algunos kilómetros, será un perro estable en la casa y no generará patrones destructivos como consecuencia de la ansiedad y el exceso de energía acumulada.

Entrenar con tu perro no sólo mejoras tu capacidad cardiovascular, resistencia y potencia, sino también el de tu mejor amigo. Desde luego, al igual que tú, tu perro requiere pasar por un proceso de entrenamiento para que pueda “resistir” tu ritmo. Igualmente debes estar pendiente de su alimentación y de su hidratación, así como de respetar sus tiempos de descanso para que pueda recuperarse.

Siempre es recomendable que el veterinario que regularmente atiende a tu mascota, le haga una evaluación para que determine si está en condiciones óptimas para ejercitarse.  Adicionalmente, te brindará seguridad, si está entrenado para protegerte en cualquier situación.

Entrena a tu mascota para que corra a tu paso

Para que el perro pueda correr a tu lado y disfrutar del ejercicio, debe primero saber caminar sin adelantarse o atravesarse a quien lo guía, así como no distraerse con cualquier elemento que se pueda presentar.

Al principio se estimula con alguna recompensa comestible que le agrade (en el mercado hay una gran variedad y tu veterinario puede indicarte cuál es la más apropiada para educar a tu mascota). Se le da  siempre y cuando esté en la posición deseada, es decir, al lado izquierdo, sin halar y siempre sobre la marcha (sin detenerse).

En todo caso, aprendiendo a caminar al lado o corriendo, se recomienda llevar a tu perro con correa para que sólo disfrutes del ejercicio y evites alguna situación riesgosa. Se debe empezar con recorridos cortos (de 5 a 10 minutos) y a paso suave – trote – para que vaya fortaleciendo la musculatura y el corazón, déjalo descansar 1 día y luego continua entrenando. Dependiendo del desenvolvimiento, podrás incrementar progresivamente el entrenamiento.

Recuerda humedecer su cabeza, hocico y el exterior de las orejas con frecuencia. Dale sólo un poco de agua durante el ejercicio para evitar un golpe de calor o una torsión gástrica.