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Qué debes saber si eres fumador y quieres empezar a correr

Foto: sportadictos.com

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Correr, es una actividad deportiva relativamente sencilla y de bajo costo que puede iniciarse de manera progresiva con el objetivo de mejorar la salud, pero los fumadores tendrán que tomar en cuenta que deben comenzar con mucha cautela y siempre bajo la vigilancia de un médico, pues los estudios científicos han demostrado que el sistema cardiovascular (corazón, arterias y venas) y pulmonar son los que sufren las mayores alteraciones asociadas a la toxicidad de los químicos contenidos en el cigarrillo, la nicotina y el dióxido de carbono.

Entre los efectos nocivos del cigarrillo, los vasos sanguíneos demuestran cambios y alteraciones en su grosor, en la capacidad de vasodilatación, se altera el balance de los sistemas de coagulación sanguínea, se producen sustancias inflamatorias, se disminuye la capacidad de transporte de oxígeno, lo cual en última instancia produce la enfermedad ateroesclerótica de las arterias, no solo del corazón (arterias coronarias) sino de las arterias periféricas y del sistema nervioso central, produciendo obstrucción del flujo sanguíneo al corazón, al cerebro y a las arterias periféricas, principalmente de los miembros inferiores. El efecto del cigarrillo sobre la capacidad del corazón de aumentar la frecuencia cardíaca como respuesta al ejercicio, la necesidad extra de oxígeno del músculo cardíaco, producen también alteraciones del ritmo cardíaco o arritmias e isquemia del miocardio.

El sistema pulmonar, se altera disminuyendo la capacidad ventilatoria desde el punto de vista mecánico, produciendo la Enfermedad Bronco Pulmonar Obstructiva Crónica, que disminuye la capacidad de movilizar las secreciones bronquiales (componente de bronquitis crónica) y la espiración (componente enfisematoso). Además se altera el transporte de oxígeno del alvéolo pulmonar a la sangre, se altera el sistema inmunológico y se aumenta la vulnerabilidad a enfermedades infecciosas de las vías respiratorias.

El tabaquismo, entonces, al alterar de manera directa los dos sistemas más importantes involucrados en la respuesta al ejercicio, el cardiovascular y pulmonar, disminuye el nivel funcional del fumador, en cuanto al consumo de oxígeno, el metabolismo muscular, el flujo sanguíneo a los miembros inferiores y la ventilación, lo cual hace aún más difícil la adaptación progresiva para pasar de caminar en la vida diaria, a caminar a paso vigoroso, caminar-trotar, hasta finalmente lograr correr. Esto hace que un fumador que quiera iniciarse en esta actividad deba ser más consciente al momento de aumentar las cargas para no sentirse fatigado en exceso, ni sufrir la “falta de aliento” que aparecerá inicialmente con el ejercicio. Su capacidad para “entrenarse” y adaptarse será más lenta que en un no fumador, independientemente de la edad. Sentirá sus piernas pesadas (pobre flujo sanguíneo), sus músculos estarán más adoloridos por mayor fatiga metabólica en ausencia de oxígeno, por lo tanto hasta sus músculos se adaptarán más lentamente a esta nueva carga que amerita el correr.

Es de vital importancia que un fumador, sedentario, que quiera iniciarse en la actividad de correr, sea evaluado por un médico, pues sus riesgos de presentar una enfermedad coronaria, una arritmia o una hipertensión son más altas que en la población general y debe conocerse su capacidad funcional y sus limitaciones con una prueba de esfuerzo realizada bajo la supervisión de un Cardiólogo. Deben además descartarse obstrucciones arteriales periféricas en las principales arterias, desde la principal, la aorta, hasta las arterias que llevan sangre a los miembros inferiores.

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