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“Pros” y “Contras” de contratar a un entrenador

entrenador personal

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Cualquier corredora que se plantee un objetivo, ya sea de competición o de puesta en forma, debería seguir un plan de entrenamiento. Aunque una cosa es seguir un plan como los que puedes encontrar en las páginas de esta revista o en www.runners.es y otra bien distinta contratar un profesional que planifique y supervise personalmente tus entrenamientos. En el caso de los deportistas de élite, la necesidad de entrenador está muy clara, las dudas surgen si eres una corredora popular con muchas ganas de mejorar… o sencillamente no sabes cómo encontrar la motivación para empezar a correr de un modo más o menos organizado. Con un entrenador seguro que mejoras, pero sus servicios elevan notablemente el coste de conseguir tus objetivos. ¿Merece la pena?

ENTRENADOR SÍ…

Que los deportistas populares entrenen con un experto que diseña y supervisa la totalidad de su entrenamiento es una moda importada de EE.UU. que está haciendo furor en nuestro país y no nos extraña, puesto que si puedes permitírtelo, constituye una estupenda alternativa. Especialmente en el caso de las mujeres, que cada vez tenemos menos tiempo y más necesidad de optimizar nuestros entrenamientos.

UN BUEN ENTRENADOR INTENTA ADAPTAR LOS ENTRENOS A TUS GUSTOS, tus problemas concretos e incluso tus horarios. Por eso resultan más eficaces y te pueden permitir alcanzar tus objetivos en un plazo menor.

CUANTO MÁS SE TRABAJE LA FUERZA Y LA POTENCIA, y mejor se realicen los estiramientos, tanto más podrás trabajar la resistencia aeróbica y la potencia aeróbica; lo que se traduce en más posibilidades de progresar y mejorar tus marcas personales. Pero aunque casi todas sabemos correr (para eso es “nuestro deporte”), a veces necesitamos un experto que nos asesore sobre cómo trabajar adecuadamente todas esas capacidades,

TE ACOMPAÑA EN MUCHAS DE TUS SESIONES, por lo que puede efectuar ajustes (literalmente) sobre la marcha.

DETERMINARÁ LA INTENSIDAD EN SERIES, repeticiones y cambios de ritmo. Incluso podrá hacerte de liebre (marcador de ritmo). También te asesorará sobre el ritmo de competición adecuado para cada carrera.

TE AYUDARÁ A ENCONTRAR EL EQUILIBRIO. Muchas veces las corredoras tendemos a “darnos demasiada caña” o a ser demasiado indulgentes con nosotras mismas. Un buen entrenador conoce a su deportista y sabe cuándo es momento de apretar y cuándo es necesario descansar.

CONTROLARÁ TU TÉCNICA DE CARRERA y te ayudará a mejorarla con ejercicios específicos. En este ámbito, pequeños cambios se notan mucho.

PUEDE SUPERVISAR SI ESTÁN PRODUCIENDO en tu organismo las adaptaciones correctas. Vamos, si el entrenamiento funciona… o no, lo que permite prevenir lesiones y situaciones de sobreentrenamiento.

ENTRENADOR NO…

Hasta ahora todo son ventajas, el problema puede aparecer a la hora de pagar. Ser un buen entrenador requiere una exigente formación, mantenerse al día y realizar planes personalizados que deben actualizarse y adaptarse a las circunstancias del deportista casi diariamente. Y todo eso hay que pagarlo. Hay muchos tipos de entrenadores. Multitud de grados intermedios entre aquellos a los que apenas ves y que planifican tu entrenamiento conforme a lo que tú les cuentas y aquellos que te acompañan en cada sesión. El precio también depende de la dedicación, pero te puede costar desde 50 y 500€ al mes.

HAY MUCHOS DEPORTISTAS que trabajan mejor por sensaciones o que se agobian cuando les prescriben lo que tienen que hacer.

ALGUNOS SUPUESTOS ENTRENADORES no tienen los conocimientos suficientes o su sistema de trabajo no es el más adecuado para ti.

EN LAS OPCIONES MÁS ECONÓMICAS (suelen ser vía mail), tu entrenador apenas te ve y basa sus entrenamientos en las propias sensaciones que le vas contando, subjetivas por tanto… lo que resulta casi equivalente a aplicarte cualquier plan “estándar” de los que puedes encontrar en nuestra revista.

ENTRENARTE A TI MISMA
conforme a un plan tipificado es un ejercicio de disciplina que te ayudará a mejorar tu capacidad de “darlo todo” en las carreras… y en cualquier otra faceta de la vida.

SI ALGUIEN TE DICE QUÉ TIENES QUE HACER, a qué ritmo, qué días, etc. difícilmente aprenderás nada sobre entrenamiento y sobre como funciona tu cuerpo. Entrenarte a ti misma supone un ejercicio de aprendizaje ensayo-error que te vas a perder.

CUANDO HAS RECURRIDO A UN ENTRENADOR
por falta de motivación, el problema persiste (o se agrava) cuando prescindes de sus servicios. Creas una dependencia.

Fuente: Runners.es