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¡No seas extremista! El cuerpo también necesita grasa

hamburguesa

La grasa no siempre sobra. Buena parte de la que se almacena en las caderas y las piernas no es sólo el resultado de una vida sedentaria, sino que se trata, en muchos casos, de una acumulación de nutrientes básicos para el buen funcionamiento del organismo. Si es usted de los que este mes de enero, siguiendo el ‘ritual de Año Nuevo’, ha empezado una dieta ‘desengrasante’, borre esa rayita de su lista de buenos propósitos.

«La grasa corporal es un tejido básico en la supervivencia humana. Es un depósito portátil que regula el metabolismo y las hormonas. Su importancia reside en el lugar donde está localizada», expone la especialista Susana Monereo en un informe para la BBC. La denominada grasa subcutánea, que se localiza justo debajo de la piel, tiende a ser protectora, «especialmente cuando se encuentra en las caderas y los glúteos».

Diversos trabajos registran a que toda esta sustancia lipídica tiene la capacidad de atrapar los ácidos grasos e impedir que viajen al hígado y los músculos. De esta manera, se evitan entre otros problemas de salud, como la resistencia a la insulina.

Otra cosa muy distinta es la grasa visceral, la que se amontona en torno al abdomen. Los famosos michelines, la tripa cervecera, generan sustancias tóxicas, que ayudan la aparición del denominado síndrome metabólico, caracterizado por la aparición de variadas enfermedades.

Fuente: ATuSaludEnLínea