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La propiocepción y su relación con las lesiones del corredor

Trabajo-propioceptivo

Nuestro cuerpo viene provisto de un sistema automático que ayuda a posicionar los diferentes segmentos de nuestro cuerpo, los ubica en el espacio de forma ideal para mantener una determinada posición balanceada durante el reposo y de manera muy importante durante los movimientos gracias a la intervención de una serie de mecanismos que informan el grado de estiramiento, relajación, tensión o presión en estructuras a través de receptores ubicados a nivel de músculos, tendones, ligamentos y articulaciones.

La propiocepción es un sistema de sensibilidad interno especial e inconsciente. También tenemos receptores ubicados en la piel. Sin ellos nuestros músculos no podrían trabajar de forma coordinada permitiendo que unos se relajen mientras los opuestos se contraen. La propiocepción corrige segundo a segundo el tono muscular necesario para mantener una posición adecuada.

Por ejemplo si al correr damos un paso sobre una piedra  que obliga a nuestro tobillo a flexionarse hacia adentro, los mecanismos propioceptores corrigen la posición por la contracción automática de los músculos que impiden esa flexión exagerada. Si la propiocepción falla, la probabilidad de lesión es muy alta.