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La dura prueba del “Maratón de las Arenas”

Fuente: Infobae

Considerada como una de las carreras más difíciles, el maratón de las arenas o Marathon des Sables se reserva para los más duros del running.

Salvaje, dura, cruel, fantástica. La Marathon des Sables es una competencia que se realiza de manera ininterrumpida en el desierto marroquí desde 1986. En un reto de suma exigencia reúne a más de 1.300 corredores de diferentes orígenes y culturas que deben soportar situaciones extremas para llegar a la meta.

El viento empuja. El arena pega en la cara y todo el cuerpo. La visión se nubla de amarillo y la respiración se dificulta, dando lugar a improvisados barbijos. La superficie despareja, pesada, aporta lo suyo. Las ampollas se adueñan del pie al transcurrir la semana y el equipaje se hace más pesado con cada paso. Si todo esto no fuese poco, la extrema variación de la temperatura aminora los ánimos. El agotamiento va carcomiendo la mente.

La Maratón de las Arenas es un desafío para pocos. Las condiciones a las que se someten los participantes son extenuantes con solo imaginarlas. Una serie de barreras a superar que ponen a prueba los límites humanos. El agobiante el calor sumado a la pesadez de la arena que impactan en la pisada la convierten para algunos expertos en la maratón más compleja del mundo. Sin embargo, nada es impedimento para los runners más osados, que esperan con ansias poder medir sus capacidades en la compleja misión.

En total se recorren 250 kilómetros divididos por etapas durante una semana (una por día, siendo cinco etapas entre 20 y 40 kilómetros y una etapa de unos 80 kilómetros), con un camino compuesto mayormente por llanuras, montañas, lagos secos, amplios bancos de arena, tramos de rocas, con subidas y bajadas, y con pendientes muy pronunciadas.

Cada uno debe transportar consigo sus provisiones. Comida, indumentaria deportiva, abrigos, bolsa de dormir y aislante, entre todos los elementos necesarios para afrontar los siete días. La amplitud del clima es un condicionante mayúsculo: las temperaturas que merodean entre los 50 grados durante el día y disminuyen drásticamente en la noche. El peso promedio de equipaje -recomiendan los expertos- debe oscilar entre los 8 y 9 kilos. Los límites son 6,5 y 15 kilos. Hay algunos elementos que deben transportar obligadamente, como una brújula, un silbato o hasta un kit para mordeduras de serpiente.

La comida es otro tema a estudiar en profundidad, ya que para garantizar el rendimiento tienen que seleccionar el tipo de alimento que mejor se adapte a sus necesidades personales, salud, condiciones climáticas, peso y condiciones de mochila. Las reglas indican que al menos deben completar las 14.000 calorías, para cumplir con un mínimo de 2.000 calorías por día, de lo contrario serán penalizados. Y todo alimento que se encuentre en el embalaje original deberá estar equipado, de forma legible, con la etiqueta de nutrición indicada en el producto afectado.