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¿Hidratarse con una fría?

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  Una investigación de la Universidad de Granada sugiere que no es desaconsejable el consumo moderado de cerveza luego de entrenar

Por : María Isabel Párraga B

   Una vez salí a hacer un largo de 36 kilómetros con un grupo numeroso de corredores y al finalizar el agotador entrenamiento cuál no sería mi sorpresa  cuando en la cava donde estaban las tan ansiadas bebidas frías que todos esperábamos después de tan extenuante trabajo estaban al lado de las bebidas isotónicas una docena de frías cervezas.

   Les confieso que yo no soy tomadora  y la cerveza no es ni con mucho mi bebida preferida pero la verdad es que se veían provocativas por eso me arriesgué y para hacer honor a la verdad  que me cayó muy bien mi latica fría. Aquello me pareció una excentricidad  de este grupo de runners pero con el paso del tiempo son varios los atletas que me han comentado que tienen esa extraña práctica.

  Así fue que  revisando material bibliográfico sobre éste tema de las carreras que tanto nos apasiona encontré un trabajo científico sobre el uso de la cerveza como bebida hidratante luego de un entrenamiento. Se trata de  un estudio denominado: “ Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas” realizado por el Grupo de Investigación en Evaluación Funcional y Fisiología del Ejercicio  del Departamento de Fisiología Médica de la Facultad de Medicina. Universidad de Granada. El mismo fue efectuado en el año 2009 por los investigadores  David Jiménez Pavón, Mónica Cervantes, Manuel J. Castillo, Javier Romeo y Ascensión  Marco.

EL ESTUDIO

La cerveza es una bebida clásicamente utilizada en los países occidentales para calmar la sed, de hecho su consumo tras realizar ejercicio físico constituye una práctica habitual en algunos casos.

La cerveza contiene fundamentalmente agua (95%) pero también una serie de sustancias que pueden ser de interés para recuperar las pérdidas hidrominerales que ocurren con el ejercicio y favorecer una eficaz recuperación tras la práctica deportiva. Por otra parte, esta bebida contiene una cierta cantidad de alcohol y, en consecuencia, su utilidad como bebida rehidratante podría ser cuestionable.

Para aclarar esta cuestión,  los equipos de investigación desarrollaron de manera independiente dos grupos de trabajo con el mismo parámetro.

En éste  estudio científico se sometió  a un grupo de sujetos a un protocolo de ejercicio extenuante (60 minutos corriendo en tapiz al 60% de la capacidad aerobia máxima), en condiciones de elevada temperatura ambiental (35ºC, 60% de humedad relativa). Este  protocolo de ejercicio determinó unas pérdidas hídricas de 1,5-2 l, lo que correspondía a una pérdida de peso corporal del 2-2,5%.  Los sujetos realizaron este protocolo de ejercicio en dos ocasiones, de manera  aleatoria  y  separados  por tres semanas de intervalos. Tras una de las pruebas, se rehidrataban con agua en la cantidad deseada; tras la otra, se rehidrataban con cerveza (660 ml) y a continuación con agua en la cantidad que querían. Con este protocolo se ha pretendió reproducir lo que suele ser una práctica habitual en sujetos que realizan ejercicio o deporte de manera recreativa.

“Tras analizar antes del ejercicio, inmediatamente después del mismo y después  de dos horas de rehidratación, una serie de parámetros indicativos del nivel de hidratación, composición corporal, endocrino-metabólicos, inflamatorios, inmunológicos y psico-cognitivos (coordinación, atención, discriminación, tiempos de percepción-reacción, campo visual…) susceptibles de verse influenciados por la cerveza, y/o el alcohol que ésta contiene (4º – 5º), no se encontró ningún efecto que la haga desaconsejable”, refiere las conclusiones del citado estudio.

 La investigación sugiere que : “es fundamental prestar atención al término “ consumo moderado” porque en este ámbito, como en cualquier otro aspecto de la vida, la moderación es fundamental. Sin moderación nada resulta saludable, ni siquiera la práctica de ejercicio.  Junto a la moderación es preciso también atender a la lógica y la responsabilidad. Si una persona no tolera bien el alcohol, toma algún fármaco o tiene una enfermedad que contraindica su consumo, o se trata de un niño, adolescente, persona de riesgo, mujer embarazada o, simplemente, va a conducir, va a realizar una actividad que pueda verse afectada por el alcohol o se encuentra en plena competición, debe abstenerse siempre de consumir alcohol.

FUENTES

http://www.vitonica.com

http://www.medciencia.com