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Errores en la alimentación de un corredor

En un mundo ideal, un corredor debería poner atención en cada alimento que entra en su cuerpo, desde las bebidas, hasta la comida, desde el momento en que despierta, antes de correr, después del entrenamiento y durante el día.

No obstante, es muy difícil. Y lo decimos de manera drástica porque realmente lo es. Los corredores no solo se dedican a sus kilómetros; son personas comprometidas con su vida diaria, trabajan, tienen familia, amigos y compromisos aparte del running. No todo se centra en el deporte.

Además de las actividades diarias, las horas que pasan en el tráfico, el estrés al que están sometidos y el poco tiempo que disponen libre, es poco probable que dediquen unos minutos de su día a cuidar cada aspecto de su alimentación, pero no es imposible.

Erradicar los errores comunes es una tarea básica, ya que no solo los runners estamos expuestos a ellos, sino todas las personas en general. Conocer cómo “estamos metiendo la pata” puede ayudarnos a tener más cuidada nuestra alimentación.

1. Pan dulce

Lo sabemos, es una delicia, pero los azúcares simples y las harinas refinadas alteran tus niveles de azúcar en la sangre, y provocan la secreción de insulina; cuando eso sucede, el cerebro detecta que ya no hay azúcar y te pide más, lo que hace un círculo vicioso. ¿Entiendes ahora?

2. Tostones

Las tortillas fritas solo están bañadas en grasa, lo cual solo aumentará calorías a tu dieta, así como gramos innecesarios y poco saludables de grasa saturada.

3. Caraotas refritos

¡Espera! Las caraotas son increíbles y un excelente aliado para los corredores, el problema está en prepararlos con aceite.

4. Porciones grandes de fruta

Sí, son muy saludables y están cargadas de vitaminas, minerales y antioxidantes, pero ningún buen hábito llevado al extremo es sano. Consumir fruta en exceso hará que ingieras demasiada azúcar.

5. Cereales de caja

Aunque están fortificados, lo más común es que tengan poco valor nutritivo, ya que aportan poca fibra y mucha azúcar.

6. Huevos revueltos con embutidos

Chorizo, salchicha o jamón son los que usualmente acompañan un plato de huevos revueltos, pero te aportan gramos de grasa saturada y elevan los niveles de lipoproteínas de baja intensidad LDL (colesterol malo).

7. Bebidas alcohólicas

Acompañar la comida o cena con una copa de vino está bien, pero beber más de la cuenta es un problema.

8. Ensaladas

Pero no cualquier tipo de ensaladas, sino aquellas que tienen trampa y contienen: quesos fuertes, nueces garapiñadas, aderezo en exceso, pasta, croutones, y frutas en almíbar… ¡Esas son de cuidado ya que te añadirán varias calorías extra!

9. Jugos

Te lo hemos dicho hasta el cansancio, pero sí, siempre es mejor comer la fruta directamente a prepararla en jugo por la cantidad de azúcares que pueden entrar en tu cuerpo y nada más.

Fuente: Runners.mx