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Entrenar al mediodía sí es posible

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Cuarenta minutos es suficiente para que muchos corredores hagan una distancia considerable, incluso a un ritmo suave. No obstante, el uso más eficaz de la pausa para comer consiste en centrarse en el entrenamiento de calidad, como sesiones de velocidad, cuestas y ritmos controlados. Estos entrenamientos más intensos mejorarán tu ritmo, tu zancada y la economía de carrera, preparándote para la temporada de competiciones.

Según Justin Peschka, un entrenador de atletismo, ciclismo y triatlón del centro de entrenamiento Carmichael Training Systems, en Tucson, “dos sesiones de entrenamiento a ritmo suave pueden mantener la forma para las competiciones del fin de semana, pero dos sesiones de esfuerzo corto e intenso a la semana te harán correr más rápido”.

El mediodía es ideal para el entrenamiento de calidad, pues los músculos están más calientes que por la mañana y no están tan cansados como cuando corres en las sesiones de la tarde, según Susan Paul, una entrenadora de atletismo del equipo Track Shack, de Orlando. “Si sueles correr por las mañanas o por las tardes, puede que tardes un poco en acostumbrarte a los entrenamientos a la hora de comer, pero una vez que lo logras son muy eficaces”.

Para los trabajadores muy atareados y los padres con poco tiempo, la principal dificultad a la hora de correr a mediodía puede que no sea la propia carrera, sino buscar el momento adecuado para salir.

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Además, si piensas que tu sesión de entrenamiento a la hora de comer te va a dejar cansado para el resto del día, no te preocupes, pues sucede justo lo contrario. Una sesión rápida de ejercicio puede evitar el letargo que aparece al final del día.

Tu metabolismo se mantiene elevado hasta 4 horas después de correr, sobre todo después de entrenamientos intensos como las sesiones de series.

En un estudio publicado en 2005 en la revista Medicine & Science in Sport & Exercise, se demostró que el estado de ánimo, la productividad, la calidad del trabajo y la capacidad para cumplir objetivos de los trabajadores mejoraban de forma espectacular los días en los que realizaban ejercicio.

Según Kara Morh, una especialista en fisiología del ejercicio de Louisville, Kentucky, “el ejercicio alivia el estrés, reduce la tensión muscular que se acumula cuando estás sentado en tu oficina y aumenta el contenido de oxígeno de la sangre. Al volver a la oficina estás de mejor humor y con la mente despejada”. Además, estarás preparado para trabajar más rápido.

Fuente: Runners.es