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El test de Cooper

Fuente: Foro Atletismocorrer

Es un test tremendamente sencillo pues únicamente necesitamos estar vestidos para correr (ropa de deporte y zapatillas), una zona en la que podamos dar vueltas, un reloj que nos pida contabilidad 12 minutos y alguna forma para medir cuánto hemos recorrido en ese  tiempo. Simplemente con eso, podemos obtener muchísima información sobre nuestra capacidad aeróbica, podemos comprobar si vamos evolucionando con nuestro entrenamiento, podemos estimar de manera indirecta nuestro consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), adaptar las cargas de nuestros planes de entrenamiento

Hay tests mucho más precisos para medir todo esto, por supuesto, pero la facilidad con la que podemos realizar el Test de Cooper es lo que lo hace tan interesante y lo que lo ha convertido en uno de los clásicos.

El origen del Test de Cooper

Según la hemeroteca, este “personaje” (léase Test de Cooper) fue presentado por primera vez como “A means of assessing maximal oxygen uptake”, en el Journal of the American Medical Association 203:201-204, por un tal Kenneth H. Cooper. Está datado en 1968, año convulso en el mundo por muchos motivos, algunos un tanto hippies.

El señor Cooper, coronel y doctor en medicina, ideó un sencillo test que le permitía avaluar y valorar el estado de forma de los soldados, pudiendo hacerlo de forma sencilla, barata y masiva (evaluando a muchos a la vez).

Los requisitos eran muy sencillos: buscar una superficie lisa y plana (idealmente una pista de atletismo), poner a los evaluados a correr durante 12 minutos a una velocidad continua y medir cuánto habían recorrido en ese tiempo.

Con esa distancia y conociendo la edad y sexo de los susodichos, consultaba en las tablas que había desarrollado y obtenía un valor que, según sus estimaciones, tenía una correlación del 90% con el VO2 Máx que es uno de los indicadores más utilizados para medir nuestra capacidad aeróbica.

Este test se sigue utilizando y sigue plenamente vigente en infinidad de ámbitos, desde pruebas de acceso a determinados cuerpos hasta simple herramienta para control y seguimiento de los entrenamientos.

¿Cómo podemos utilizar nosotros el Test de Cooper?

Como han visto, es sencillísimo de llevar a cabo y ahí es donde reside su gran magia. Además, no requiere un gran esfuerzo (son sólo 12 minutos), la preparación necesaria es mínima ,no nos dejará molidos para varios días , lo puedes hacer en grupo y les servirá como referencia para ver cómo van progresando (podrán ver cómo aumenta la distancia que son capaces de recorrer o, aunque sea la misma, probablemente la cubrirán  con menos esfuerzo), etc.

Es válido para todo tipo de deportistas, incluso para los menos experimentados pues sólo hace falta ser capaz de correr de manera continua durante 12 minutos y poder hacerlo a un ritmo constante.

Lo ideal es repetirlo periódicamente (una vez al mes o cada dos meses) y en condiciones lo más similares posibles. Por la tarde o a media mañana, en un día sin mucho aire, después de haber hecho la digestión, sin ir especialmente estresados ni habernos machacado el día  antes y en circuitos similares. Con eso, sirve para reducir bastante las variables que pueden meter ruido o contaminar el resultado.

Cuando lo terminen, consulten en alguna de las tablas que, en función de la edad y sexo que nos indican el resultado a nivel cualitativo y cuantitativo Resultados del Test de Cooper para hombres (tabla edad/metros):

Resultados del Test de Cooper para mujeres (tabla edad/metros):