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Cuida la postura y la técnica al correr en la cinta

Esto aplica siempre que corramos pero, por las particularidades del entrenamiento en cinta de correr, puede ser necesario poner especial atención a determinados aspectos.

Es típico tender a acortar la zancada, bien porque la cinta es pequeña, bien porque nos sentimos agobiados y pensamos que nos vamos a salir o, a veces, porque estamos yendo rápidos y necesitamos aumentar frecuencia a costa de reducir la amplitud de la zancada. A veces pasa al contrario, sobre todo, al ir lento, que ves a algunos dando saltos más que corriendo.

Lleva cuidado y trata de mantener una amplitud que te sea natural y, de hecho, la cinta es ideal para trabajar la amplitud y frecuencia de zancada porque puedes ir haciendo variaciones poco a poco de la velocidad de la cinta y experimentar a ver con qué frecuencias y ritmos te sientes más cómodo. De hecho, si te llevas un metrónomo puedes flipar del trabajo que puedes llegar a hacer.

No mires para abajo porque no te vas a tropezar, no hay irregularidades en el terreno, es la misma cinta todo el rato así que aprovecha para mirar al frente y un poco hacia abajo, con la cabeza bien sujeta pero sin tensión excesiva.

He dicho cabeza porque es la parte final de la cadena pero hasta ella has pasado por cadera, tronco, cuello… Para controlarte, es ideal si hay un espejo porque ahí ves todos los defectos que seguramente tienes (los tenemos todos, no te creas que tú corres perfecto, te lo aseguro).

Braceo, movimiento de las piernas… Es ideal que tengas un espejo en frente. Te servirá para revisar la técnica.