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Conoce tus dolores musculares

Dolores musculares 3

 

En función de su origen pueden distinguirse tres tipos de dolor muscular. El más frecuente es aquel que aparece entre 12 y 48 horas después del ejercicio, el llamado “dolor referido o retardado”. Es más bien difuso, muestra cierta hipersensibilidad a la palpación y una pequeña disminución en la amplitud de los movimientos en que estén implicados los grupos de músculos que más hicimos trabajar. Suele ir acompañado de las clásicas agujetas y de rigidez muscular. Desaparece paulatinamente. La explicación que se le da a este dolor es la siguiente: las alteraciones mecánicas del músculo y del tejido conjuntivo asociado (hinchazón) actúan de estímulo sobre las terminaciones nerviosas.

Las otras dos clases de dolor son el originado por lesión muscular, cuya causa es obvia: duele porque hay lesión, y el denominado “dolor agudo”, que aparece durante el ejercicio y desaparece en cuanto se suspende la actividad. Este último estaría en relación con las contracciones isométricas repetidas de forma rítmica, aparece casi inmediatamente después de comenzar el entrenamiento y puede perdurar hasta cuatro horas después; después suele desaparecer de forma completa. En el dolor agudo desempeña un papel importante la situación de isquemia (esto es, falta de riego) a que se lleva el músculo, con la consiguiente acumulación de sustancias de desecho (tóxicos), que aquí son bastante más ostensibles que en el músculo con dolor retardado. Según el profesor Janda, uno de mis mayores maestros y gran especialista en enfermedades musculares, el trabajo muscular excéntrico intempestivo (ahora que está tan de moda) daña irreparablemente las fibras musculares, por lo que hay que tener mucho cuidado al diseñar nuestros entrenamientos de fuerza.

Al dolor muscular hay que añadir otras situaciones en las que, aunque no se alcanza un verdadero dolor, el malestar es lo suficiente importante como para impedirnos realizar ejercicio con la normalidad deseada. Éstas son, especialmente, los calambres y la pesadez de piernas, con hormigueos y entumecimiento. Hemos llamado “calambre” a toda contracción espontánea e involuntaria que afecta a un músculo o grupo muscular. Tradicionalmente se ha achacado a desequilibrios de sal en los fluidos que rodean los tejidos musculares. Va acompañado de dolor e impotencia funcional, a veces total, y se da sobre todo en ejercicios intensos. Para su explicación se sostuvo que un fallo en la extracción del calcio en la fibra muscular impediría al músculo relajarse, por lo que quedaría agarrotado. Es conveniente descartar otros posibles orígenes del dolor no musculares: afecciones neurológicas, endocrinas, vasculares o infecciones. Ante hormigueos o acorchamiento muscular sin causa justificada, como pueden ser los entrenamientos muy exigentes o fuertes cargas, hay que pensar en otros posibles motivos de origen vascular (alteraciones cardiocirculatorias) o neurológicas (lumbociática, compresión o atrapamiento de cualquier rama nerviosa).

 

Fuente: Runners. es Tipos de dolores musculares