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Aprende a identificar los tipos de bursitis

bursitis

Una bursa inflamada, eso es la bursitis. Una bursa es una “bolsa” o saco pequeño que contiene líquido deslizante y se sitúa entre dos superficies o tejidos que se mueven, para evitar rozamientos durante el gesto mecánico. Por su localización más habitual, hablaremos de las bursitis del talón, de la rodilla anterior o prepatelar, de la rodilla posterior o poplítea y de las bursitis de cadera. Cualquier situación que aumente la tensión en el tendón de Aquiles puede ser responsable, al igual que otros factores como el contrafuerte rígido o alto en la zapatilla o calzado de calle, de la inflamación de las bolsas serosas entre el hueso del talón (calcáneo) y su tendón (el Aquiles).

1) La rodilla con bursitis suele doler al apretar con cierta fuerza y al estirar la parte delantera (lo que sucede cuando corremos por fricción rápida al hacer zancada).

La parte delantera de la rótula está protegida por una bolsa llena de líquido, que se encuentra entre el hueso y la piel. Cuando se inflama, se hincha y forma una prominencia sobre la rodilla en forma de huevo. La bolsa se daña por un efecto acumulativo debido a la repetida presión sobre la parte anterior de la rótula. Esto sucede cuando exigimos a nuestras piernas que corran a gran zancada.

Debemos evitar arrodillarnos o las posiciones de cuclillas. En las bursitis de rodilla suele asociarse una cierta tendinitis del tendón rotuliano, por esta causa más que calor utilizaremos hielo si se siente dolor, así como pomadas heparinoides (Wobenzime).

2) Bursitis poplítea

La mayor de las bolsas en la parte posterior de la rodilla se encuentra entre los tendones de los gemelos y los isquiotibiales en el lado interno.

Igualmente encontramos una bolsa fácilmente lesionable por sobrecarga entre el tendón poplíteo y el ligamento externo de la rodilla.

La hinchazón producida por la irritación de cualquiera de estas bolsas hace que se bloquee la parte posterior de la rodilla, aún con colecciones de líquido pequeñas. Fácilmente detectable, a simple vista, la protuberancia posterior de la bursitis de rodilla es blanda aunque no necesariamente muy dolorosa, aunque sí limita los movimientos de flexo-extensión. A veces, un cambio de estilo en la carrera de fondo o una marcha ciclista o una mala técnica en la patada de la natación a braza causan esta bursitis.

Conviene extraer el líquido si la hinchazón es importante, pues este hecho bloqueará la rodilla dificultándonos incluso la marcha a pie y las posturas de sentados mucho tiempo.

3) Bursitis de cadera

Como esta articulación tiene numerosos tendones, también abundan las bolsas serosas de fricción para posibilitar los movimientos libres de rozamiento.

En la parte lateral del muslo, donde podemos palpar la cabeza del fémur (trocánter mayor), hay excesivos movimientos repetitivos cuando corremos. Si además los músculos rotadores (glúteos, tensor de fascialata) y aductores están rígidos, ello repercute sobre el hueso del muslo, el fémur, y sus inserciones así como las bursas relacionadas. Una vez dañadas, estas bolsas se inflaman y dan dolor al mover la pierna en varias direcciones. Origina un “hip pointer” o punto doloroso muy localizado en la parte lateral y alta del muslo.

Se alivia aplicando hielo (a modo de masaje) sobre la zona y estirando suavemente los tendones relacionados: glúteo mayor y piramidal, glúteo medio, isquiotibiales o tensor de la fascialata.

Las infiltraciones de corticoides no son aconsejables, si bien se pueden inyectar otros antiinflamatorios.

Fuente: Runners.es